"Lo que Lukács demuestra a lo largo de las 707 páginas de la edición castellana de su libro es que la filosofía que predominó en la mayor parte del siglo XIX y la parte del XX hasta la llegada del nazismo es que no fue, por ningún motivo, la filosofía de Hegel y Kant, la de Marx o el pensamiento claro de Goethe, sino otra filosofía: una filosofía que en muchos escritos de varios autores pregonó la intuición como conocimiento o incluso como sustitución del conocimiento; una filosofía que más que un ejercicio intelectual de interrogación fue una apologética indirecta del capitalismo; una filosofía que fue una contraposición y una negación de cualquier filosofía o pensamiento dialéctico, al grado de negar la posibilidad de la resolución de un problema, cualquiera, y con ello la imposibilidad de conocer, y todo con el propósito, confesado o no, de escapar de cualquier respuesta positiva. Una filosofía, además, que no se comprometía con nada: ni con la religión, ni con Dios, ni con el pensamiento, ni con la reflexión, con el afán, confesado o no, de obtener seres sometidos en una pasividad social total que sirva a los “iluminados”, sean estos “grandes pensadores” o artífices de la política imperialista alemana. Evidentemente, para tal filosofía, la idea de compromiso social, de responsabilidad de uno con los demás simplemente no era concebible. Y lo que empezaron unos el fascismo lo termina y lo lleva a un plano más alto, con las consecuencias ya por todos sabidas."
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