Puedo comer hasta reventar, varios cuencos. Me da igual como sean, me gustan todas. Verdes, rajadas con ajo, especiadas, picantes, oh, las gordales, negras, perla, arrugadas con cebolla, arbequinas, violadas con pepinillo, en mezcla...
Feos por fuera, bellos, jugosos y deliciosos por dentro.
No sé si será porque tanto los calçots como yo somos originarios del mismo sitio, pero mi metabolismo parece diseñado para poder engullir una cantidad dantesca de este tipo de cebollas. No me detengo hasta que se acaban, sin pensar en dejar hueco para la carne y el postre (hay sitio igual) pero aún y así he llegado a comer unos 40, bien untaditos en la maravillosa salsa romesco.
Dios, que hambre, venga.
Dolordebarriga escribió: ↑18 Jun 2024 17:36he aclarado mil veces que fue por metérsela por el culo a pelo a una amiga durante la noche/madrugada de fin de año
El pez también llamado anchoa o boquerón, abierto, destripado y decapitado, frito envuelto en huevo y harina. Se cogen por la cola y, de un bocado o dos, para adentro. Su tamaño ideal está entorno a 7-10 cm de largo. Me los como sin control. Lástima que no vengan en paquetes.