También propio del andaluz occidental y característica de hablantes bujalanceños es el uso de arcaísmos tales como la conservación de h aspirada etimológicamente proveniente de la f- inicial latina (j(h)acer y sus formas derivadas -j(h)izo, j(h)ace, etc-,j(h)igo, j(h)arto por hacer, hizo, hace, higo, harto, etc) o la conservación entre los hablantes más mayores y de menor sometimiento a estandarización cultural de la forma habemos (más cerca de la forma etimológica latina) por hemos.
GuapísimoTambién se muestra en el habla bujalanceña la pervivencia de algunas palabras procedentes del astur-leonés, introducidas durante la Reconquista y que solo han llegado a cuajar en algunos núcleos de población. Son raros, pero hay ejemplos tales como reguñir (regañar, regañir en portugués) o apulgarse (apulgararse). Otras expresiones, procedentes del castellano antiguo septentrional aún se conservan entre algunos hablantes: velay, velaquí, hogaño, etc.