La turra de que los inmigrantes quitan el trabajo, son sucios, etc. es prácticamente un universal sociológico, te puedes ir a cualquier época y tiempo que hay documentación que atestigua ese sentir. En España, en particular, ha habido en este siglo dos grandes mareas de inmigración, entre 2000 y 2008, repartiendo de forma equilibrada el crecimiento en el periodo de Aznar y de Zapatero, y la actual desde 2018 y en particular estos últimos 3 años. Es decir, que de 16 años de inmigración fuerte del siglo XXI, en 13 estaba gobernando el PSOE y en 8 en coalición con partidos de true left. La última alternativa que queda para echarle la culpa inequívocamente a "la derechona de toda la vida" es que ocurriera lo mismo con un gobierno puro y limpio de true left, que no va a ocurrir, pero no creo que haga falta probar empíricamente esa alternativa para deducir que, o no es la derechona la que importa o es que todo es derechona, incluyendo Podemos y Sumar en lo que a ellos les respecta en su peso parcial en los últimos gobiernos.tonetti escribió: ↑03 Nov 2026 08:43 El tema es que el discurso de la derecha y extrema derecha sobre la inmigración igual podría tener algo de legitimidad y credibilidad si no llevasen con la puta turra décadas porque cuando había 100.000 inmigrantes la culpa de todo lo que iba mal era de ellos, luego cuando eran 400.000 tambien y ahora que son 4.000.000 ahora ya sí que sí. Y el discurso de culpar a la extrema izquierda de "las puertas abiertas" cuando es evidente que es el capital "la derechona de toda la vida" la que está importando mano de obra masivamente no hay por donde cogerlo.
Lo que no es lógico es que la derechona importe mano de obra masivamente para culparles a renglón seguido de todos los males de nuestra sociedad.
Lo que si es lógico es que la izquierda, la que supuestamente representa a la clase trabajadora, se solidarice con esos trabajadores que son trabajadores aunque vengan de la otra punta del mundo.
Y luego lo que pasa es que hay mucho trabajador que prefiere comprar el discurso de las clases dominantes a ver que le están engañando como un puto sucnormal y los que creía que eran responsables de una cosa resulta de que no.
En 2000-20008, "España iba bien", podrida por una burbuja, pero los euros se generaban de la nada en muchos sectores, directa o indirectamente, y eso ya no es que sea un "venid", es que también es un "tenemos más motivos para ir a España que a otros sitios". La crisis financiera acabó con la tendencia, el último que llega es el que suele sufrir el primero.
El contexto 2018-2026 es muy distinto, hemos tenido crisis arancelaria (la de 2018), Covid, guerra de Ucrania y mucha inflación desde 2022 que al relajarse ha vuelto a repuntar (y lo que nos queda) por la guerra de Oriente Próximo en particular y varios temas arancelarios secundarios (no solamente Trump haciendo el subnormal, sino la UE pagando el pato de su lamentable falta de competitividad). Ese factor de demanda "queremos ir a España en lugar de otros sitios", en mi opinión, está mucho más diluido si se compara con la época de la especulación de la vivienda de hace 20 años y lo que se ha estimulado es la oferta de "venid" mirando para otro lado en algunos casos y en otros actuando directamente para ello.
En mi opinión, y puedo estar totalmente equivocado, claro, esto viene de una decisión puramente político-económica que se fundamenta en el soporte a futuro del sistema actual de pensiones y que se decidió a puerta cerrada (hola saharauis), sin debate parlamentario ni debate social, que es lo que debería haber sucedido de forma amplia y profunda antes de tomarse, para que fuera acompañada de un plan y un acuerdo de estado. Pedro Sánchez, con su modus operandi habitual, dijo: no quiero entrar en debates complicados, estamos llegando al horizonte de sucesos, apuesto por la continuidad del modelo y la única solución fácil es más madera: meter gente. El problema es tomar esa decisión con el objetivo de salvar un aspecto fundamental del funcionamiento del país, sin el debate sobre el impacto que va a tener eso económica, social y culturalmente y, como se hace sin avisar, sin planificación en el resto de entidades y administraciones del estado para una buena gestión (o al menos intentarlo y poder luego echar culpas, que es lo que se lleva en este país de mierda). Esa gestión de flujos que él ha manifestado en algún momento como diciendo que hay que hacerla bien y responsablemente, en la práctica es su tradicional: haced lo que podáis según os vengan dadas porque esto va a ser lo que digan mis cojones, cuando a mis cojones les apetezca, como a mis cojones les apetezca al ritmo que a mis cojones les apetezca y vostros tragáis.
En cuanto a la actitud de la izquierda, considerando a los inmigrantes como trabajadores: totalmente lógica y aceptable, pero peca del mismo error, que es solamente enfocar el problema en una única dimensión obviando el resto. En tiempos de ZP, como del % de inmigración del que se partía era mucho menor, el impacto social, que lo hubo sin ninguna duda y que culminó con aquel mítico artículo de El Mundo Today: https://www.elmundotoday.com/2009/10/ll ... -faltaban/ existió, por supuesto que existió; España culturalmente y socialmente estaba cambiando por esa llegada masiva, pero sin llegar a la saturación porque se cortó antes de rebasar ciertos umbrales. El problema es que ahora se parte de un umbral superior y no es lo mismo que entren X millones de inmigrantes nuevos si partes de un % bajo que de uno más alto. Las repercusiones sociales son bien distintas, de nuevo, no hay más que salir a la calle y verlo, es claro y distinto.
Con ese enfoque de: trabajadores bienvenidos y respeto a los derechos humanos; se han minusvalorado problemas complejos y evidentes que han sido un factor muy importante en el pendulazo político que se está dando y la izquierda apoyada en su superioridad moral ha escondido la cabeza cual avestruz sobre el resto del asunto y ahora la están enculando, es más ha empezado a ser enculada cada vez con más fuerza, y más y más, años y años, y no ha reaccionado sino que se ha encabezonado en ese reduccionismo político. La izquierda en el poder ha actuado como con todo: por mis cojones. Quizá no debería decir izquierda, porque desde Franco no ha habido un gobierno tan dictatorial con nuestro querido y demacrado Perro, sino eso: Pedro Sánchez y sus cojones gobernando. Y Podemos, Sumar y demás fusiones de nombres inúltiles: mamando. ¿Empresarios encantados con mano de obra barata? Por supuesto.